Cabe recordar que desde el año pasado los ganaderos de esa área de la Alta Ribagorza vienen detectando huellas y otros rastros, además de haber denunciado ataques, que hacen pensar en la presencia de algún oso en la zona. Sin ir más lejos, esta semana se fotografiaron claramente unas huellas de plantígrado que los técnicos del Plan de Seguimiento del Oso pudieron seguir durante 2 kilómetros, en dirección al valle de Bardají.
Ahora, las fotografías que los equipos de seguimiento han captado de Saroussa durante los pasados meses de marzo y abril y el último estudio de la población osera del que dispone Medio Ambiente, elaborado también por el Equipo de Seguimiento del Oso, confirman que la osa está asentada en la Alta Ribagorza desde hace dos años, por lo que los técnicos de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón estiman que, “con toda probabilidad”, las huellas pertenecen a esta hembra, porque “en esa zona no hay otro oso”, indican.
Ahora, las fotografías que los equipos de seguimiento han captado de Saroussa durante los pasados meses de marzo y abril y el último estudio de la población osera del que dispone Medio Ambiente, elaborado también por el Equipo de Seguimiento del Oso, confirman que la osa está asentada en la Alta Ribagorza desde hace dos años, por lo que los técnicos de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón estiman que, “con toda probabilidad”, las huellas pertenecen a esta hembra, porque “en esa zona no hay otro oso”, indican.
Los expertos sospechan que la hembra puede tener algún problema reproductor, “ya que no ha criado en ninguna ocasión a diferencia de otras hembras como Hvala, liberada en el mismo año y que se ha reproducido ya en tres ocasiones”, comentan.
Al margen de esto, lo que sí reconocen los técnicos, y así lo recoge el informe, son los tres ataques, “daños a ganado”, dice el estudio, que el año pasado sufrieron los ganaderos de la Alta Ribagorza: “El resultado fue de 8 ovejas muertas y 4 heridas”.
Según los datos del equipo de seguimiento, “los daños se han producido siempre en rebaños que no disponían de medidas de protección, excepto en un ataque producido en 2011 en la Ribagorza sobre un rebaño que, a pesar de disponer de medidas adecuadas de protección, pasta en un puerto muy forestal con un manejo del ganado muy complicado”. En la zona de Los Valles de La Jacetania el año pasado no se produjo ningún ataque, pero sí en 2010, con el resultado de 3 ovejas muertas